La Estupidez: un sistema de esquemas atávicos
por
Giorgio Piacenza
¿Qué es la estupidez? ¿Un punto de vista distinto al nuestro o una inflexibilidad irracional inherente al ser humano por el hecho de ser un ente social? Algunos estudiosos de la mente humana dicen que la estupidez es una corrupción del proceso de aprendizaje; una corrupción que se ha fijado en la psique. ¿Pero por qué sucede esto? ¿Por qué estamos tan limitados a repetir aquello que nos hace infelices? ¿Por qué no sabemos escoger inteligentemente entre opciones de convivencia? ¿Por qué creamos reglas que luego faltamos? Es claro que si no respondemos a esta pregunta para así superar con más consciencia nuestros recurrentes defectos personales y colectivos, quizás no sobreviva la especie humana o, simplemente sobreviva pero con una amalgama de condiciones deplorables o miserables que también se recrearían de generación en generación inevitablemente, a pesar de los ideales de convivencia, armonía y espiritualidad que varios grupos humanos sostengan.
Creo que estudiarnos a nosotros mismos como seres generadores de estupideces sería una parte importantísima de lo que podría abarcar el aforismo "Hombre Conocete a Ti Mismo". Algún día el conocimiento del funcionamiento cerebral, cognitivo, sicológico, y social del ser humano se podría convertir en un fundamento para la conducción de la sociedad la educación de sucesivas generaciones. Primero debemos saber que esta ‘corrupción del aprendizaje’ se basa en un proceso de la mente humana por el cual creamos PLANES COGNITIVOS MAESTROS para organizar la información. A estos "planes" se les llama “ESQUEMAS” y también son sistemas de creencias que dan sentido a nuestras vidas personales y colectivas y por ellos sentimos una IDENTIFICACION EMOCIONAL. Es este sentir unido a esquemas limitados y que se contraponen unos a otros lo que nos ata (en todo nivel o escala política) a repetir la estupidez. Así nos manejamos como ratas con prisa para obtener unas cuantas satisfacciones sin profundizar en el por qué en medio de mucha tecnología y posibilidad y extinguimos nuestros recursos amén de tantas formas de vida que nos acompañan desde antes de empezar nuestra lucha por sobrevivir como especie.
Quizás la estupidez humana surge cuando somos capaces de cambiar de dirección y de auto cuestionarnos pero, sin embargo, no lo hacemos. Quizás la estupidez humana surge cuando nos aferramos a esquemas más o menos equivocados o cuando nos aferramos a modificar esquemas que son más correctos. En este proceso que se repite en todas las sociedades conocidas a lo largo de la historia y a lo ancho de la geografía global, hay una inmensa fuerza irracional que debemos de reconocer para poder hacer realidad la búsqueda de sociedades libres, justas y además creativas a nivel local, regional y global. Si no hacemos esto, simplemente estaremos criticándonos mutuamente e hiriéndonos constantemente por los siglos de los siglos. Y si aún quedase nuestra volición caprichosa con un sentir desvinculante unido a la irracionalidad aún luego de unirnos a los avatares de una inteligencia artificial y sus interconexiones, repetiríamos más platos para la bandeja de la estupidez.
Debemos saber que todo "esquema" tiende a ser incompleto e injusto hacia los esquemas de otros individuos y sociedades justamente por el apego a la emoción que lo acompaña. Por eso las ideologías que inevitablemente acompañan a estas directrices cognitivas (aunque por fuerza deben tener una lógica más o menos coherente y consistente) también se vuelven fuentes de discusión sin salida, subjetivamente inevitables y bizantinos.
Asimismo, hay que reconocer que los "esquemas", si es que sirven de algo (sobre todo cuando no tenemos una revelación universal obvia para todos los habitantes del mundo sobre cual es la naturaleza de la realidad (METAFISICA)), sirven para unificar a las sociedades bajo valores y normas comunes. En si, los "esquemas" sirven para que existan grupos y creo que el amor a los grupos (filiación) es una necesidad sicológica tan intensa como las necesidades biológicas mas elementales. No es de extrañarse que estemos dispuestos a morir por nuestros grupos o por lo que los miembros de nuestros grupos esperan que nosotros hagamos. Vemos personas arriesgar sus vidas y las de los demás a veces tan solo para mantener una apariencia que han interiorizado como adecuada tanto para si mismos como en relación a los demás. No es de extrañarse que para mantener la coherencia de un grupo casi siempre se sacrifique la creatividad. Tampoco es de extrañarse que los lideres de un grupo tiendan en todas partes del mundo a convertirse en los "superegos" de la represión por no ser capaces de reconocer sus errores ya que –atados al placer de sentirse apoyados- se convierten en los intérpretes principales de lo que el grupo necesita para mantener su coherencia. No es de extrañarse que en el mundo actual, en el cual una supersociedad global se estaria gestando, la sociedad líder (USA) actúe como un superego líder capáz de mantener un orden social y a su vez de reprimir sin visión a lo que estaría gestando en el sentir de los reprimidos a futuro. Siempre son las mismas dinámicas en diversas escalas, las dinámicas que nos mueven como individuos y como partícipes de los códigos de grupos. Esto nos sucede a todo nivel o escala de influencia política hay que reconocerlo para ser capaces de actuar algo más inteligentemente.
Se puede decir que la estupidez es una FALTA DE OBJETIVIDAD debido a "esquemas" deficientes que han sido corrompidos por las influencias irracionales de los grupos con los que nos identificamos. Una de las características que se puede observar en prácticamente toda sociedad humana es la auto justificación y auto glorificación de si mismas, de sus normas y sus mitos. Esto se demuestra en el sentimiento cuasi religioso o mítico asociado al amor ciego por la patria, lo cual quizás se deba a la necesidad de compartir ilusiones para sustentar la coherencia de imagen propia y pertenencia al grupo. Pero sabemos que casi siempre, en mayor o menor grado, esta necesidad tan mamífera y atávica por sustentar la coherencia del grupo sirve para suprimir el pensamiento crítico pues este podría hacer peligrar las ilusiones particulares del mismo. La necesidad de obtener algún grado de seguridad sustentando la persistencia de nuestros grupos puede no solo ponernos en peligro como individuos sino al grupo mismo porque tal necesidad obedece a un pequeño nivel de manada y no de escala política nacional o internacional.
Es que así somos aún como especie y quizás, en cuanto a generar estupidez, no exista una diferencia de naturaleza o diferencia cualitativa con respecto a los apegos de antropoides, delfines u otros animales con capacidad de crear culturas propias. Lo que existiría sería una diferencia cuantitativa o de grado porque pertenecemos al "gremio" de los que somos capaces de CREAR CULTURA pero –peligrosamente- con una capacidad interpretativa (y por tanto divergente) mucho mayor. ¿Qué nos distingue entonces de estos otros seres del reino animal en cuanto a nuestros esmeros con la estupidez? Bueno, por lo menos en un sentido ecológico, hemos llegado a ser la única especie "anómala" que compite consigo misma (de manera intra específica) en vez de limitarnos a competir con otras especies (de manera inter específica). Para superar la tendencia a identificarnos con esquemas de visión reducida, nacidos de experiencias y percepciones que ya son muy limitados para el mundo actual, debemos de estudiar y reconocer los motivos inconscientes, atávicos y “auto emotivos” que se hallan en el trasfondo de nuestras creencias, ideologías, de nuestros “mapas mentales” de nuestros "esquemas". Por eso es muy importante entender qué es lo que realmente nos hace estúpidos.
La antropología, la etnología, la arqueología y la sociología nos han enseñado que la competencia entre miembros de nuestra propia especie siempre ha sido una constante y creo que las ideas que informan a las sociedades también se comportan como reflejos de seres vivientes que intentan sobrevivir a través de las culturas que creamos. Estas disciplinas también nos han mostrado que las culturas y sus ideas "vivientes" son constantemente eliminadas, reemplazadas o asimiladas y modificadas. El peligro de no conocernos a nosotros mismos (incluyendo a todo lo que en nosotros genera estupidez) en esta era de elevada manipulación tecnológica y globalización sería la posibilidad no solo de que se pierdan "ideas vivientes" adaptativas a largo plazo, sino que se detenga el todo proceso en sí debido a una extinción general.
Parece que cuando una cultura no es exterminada a rajatabla sino que es asimilada por otra, por lo menos casi siempre sobreviven algunos elementos fundamentales de las ideas "vivientes" de esa cultura y así se mantiene una continuidad que pudiera enriquecer al colectivo cultural de la humanidad. Así, quizás continúan algunas maneras de ser en la vida práctica e imaginal –maneras factibles ante ciertas circunstancias concretas- que sobreviven. Al sobrevivir estas maneras, nuestro repertorio se enriquece. Lo que ahora podría detener al largo proceso de "evolución cultural" a nivel del grupo que también ahora podríamos llamar o entender como la emergente "cultura-multicultura mundial", sería que el comportamiento estúpido se vuelva fatalmente inconsistente con la continuación de la vida humana.
Después que la civilización incipiente y basada en la agricultura experimentó por muchos siglos con formas políticas dictatoriales, esta misma parte de la humanidad ahora con tecnología productiva a gran escala, (además de la agricultura, la especialización del trabajo, la matemática y la urbanización), regresó a sistemas de gobierno democráticos (aunque representativos y más complejos) como en los tiempos del los concilios sumerios y de las reuniones en las ágoras griegas. Pero ¿qué pasa? Aunque en las democracias existe una mayor posibilidad para lograr acuerdos más inteligentes y nobles para el bien común, el problema es la transacción entre personas que en el fondo se identifican emocionalmente con diferentes "esquemas" por lo cual no siempre son los votos bien sopesados e inteligentes los que deciden que es lo más adecuado o racional. Por esto insisto en que hay que estudiar al origen de nuestra estupidez si queremos que estos sistemas “democráticos” no solo nos ayuden a vivir mejor sino a sobrevivir en un mundo que se escapa de nuestra comprensión por su tamaño, multiplicidad de intereses, valores y niveles de desarrollo, falta de tiempo, proliferación de estímulos, e inestabilidad debido a la creciente interdependencia.
La opción no democrática de la dictadura es una tentación constante que se ve fortalecida por los procesos mismos que nos llevan a ser estúpidos. Esto lo vemos en la tentación totalitaria de tantos líderes y en el adagio popular que dice que "el poder corrompe". Pero ¿por qué es así? Porque una constante histórica a sido el problema de lograr mantener bajo control a los controladores en vista a que, por los mismos procesos que generan la estupidez, estos gobernantes sienten una resistencia interna a cambiar sus puntos de vista ya que para llegar al poder muchas veces tuvieron que generar o representar mitos y así mantener la ilusión de una cohesión social.
Si la percepción de lo que constituye el bien en sí y el bien común o colectivo no está basado en esquemas contaminados por excesos de estupidez, quizás las ideas vivientes de la "igualdad" y de la "libertad individual" (las cuales fueron combinadas en la practica política a partir del iluminismo) sean lo suficientemente poderosas para servirnos de ideal orientador en los años venideros si es que no caemos en la apatía intelectual o en el mínimo común denominador de oír y aplacar la influencia de las masas hastiadas por metas que escapan a sus posibilidades de influencia personal y por un exceso de información que –tal como se les entrega en la actualidad- ya no pueden digerir o procesar de manera inteligente. Como común denominadores, la gente de hoy necesita ‘constantes’ bien definidas para localizarse en una manera de ser más inclusiva en la situación actual donde la gama de acción más amplia debe acompañarse de valores y respuestas de una cultura más amplia. Así, bien valdría que estas ‘constantes’ promuevan valores universales como antídotos a la promoción de la estupidez generada ya no solo por el apego sino por la confusión.
Si logramos educarnos claramente sobre porque somos como somos, quizás logremos un avance colectivo en el cual la acumulación de conocimiento científico y/o de carácter filosófico, ético y espiritual, realmente sirva para establecer una sociedad más sana y poblada de personas más felices, altruistas y nobles. De otra manera, todo avance "intelectual" (en el amplio sentido de la palabra) podrá ser siempre utilizado de una manera obtusa, fanática, peligrosa y anti vida, ya que no existiría una vigilancia generalizada y permanente contra la estupidez, nuestro principal enemigo. La estupidez debe ser reconocida como un mal que nos aqueja y pone en peligro y sus causas biosociológicas, sociológicas y sicológicas deben ser estudiadas para establecer una vigilancia sobre nosotros mismos. Las acciones políticas deben estar vigiladas para ver si es que obedecen a esa ceguera que se basa en el egoísmo natural de un pasado casi carente de tecnología y en el cual la pertenencia a un grupo pequeño y de visión especializada y reducida lo era casi todo.
Y ¿qué más podemos hacer? Si todo lo que definimos puede ser cuestionado y contradicho, los apegos a esquemas que nos dan placer seguirían siendo las causas de mantenernos fijos enla estupidez. ¿Podríamos modificarnos genéticamente para no sentir lo que nos apega? Quizás pero no sabemos como. ¿Es la educación la salida? Si pudiera serla, tendría que universalizarse con mucha seriedad, quizás haciendo énfasis en el pensamiento crítico y en conocimientos universales. ¿Qué hay sobre demostrar una metafísica que integre las creencias o ideologías principales del mundo bajo los mismos fundamentos? Quizás (como dicen muchos visionarios místicos) esto sería fundamental para activar el potencial de inclusividad inteligente del ser humano al percatarse de quién es y qué puede en realidad manifestar, pero aún así habría mucha resistencia y entender que esto es posible y necesario quizás dependería de la amplitud de criterio de las personas particulares y no sería fácil convencer a los líderes culturales para que eduquen en base a esta demostración.
Si entienden inglés, vean este video que expande sobre el tema de la "ESTUPIDEZ".
http://video.google.com/videoplay?docid=-2599954293614654567#
Este video también muestra que nos divierte ser estúpidos haciéndonos sentir especiales, "cool", populares, adaptados y hasta...inteligentes. http://www.youtube.com/watch?v=IDsnCrSfzCQ&playnext=1&list=PLC06A5C19DBD74471&feature=results_main